Un móvil vibra, una sensación taladra, nada cuadra,
como un muñeco de cuerda valla mierda, ella tarda,
el alma ladra, ladrona de cada palabra
el cuerpo llora, vomitonas y sobre todo, pocas ganas
¿por que allanas mi morada a las tres de la mañana?
¿por que invades esta cama y me arrebatas el pijama?
¿por que osas, mentirosa, tornar en calma esta causa?
¿por que odias como todas que yo aun tenga esperanza?
Maldita desazón que llama, aberración insana
estar tirado comiendo techo, y sin mermelada...
no queda nada, de mi rastro, de mis restos,
no queda nada, del desgaste, lo imperfecto.
Ni el alumno ni el maestro eran diestros, por supuesto
en la causa practicada siempre queda algún defecto,
un horizonte no es perfecto, el mundo todavía gira,
yo gané mi poesía en el día de la ira (dies irae)
tormentas y trueno, aromas y fuego
la mente latente recuerda que puedo ser bueno
carácter humano, perdido, aceptado,
si cierro los ojos y sigo asustado.
A las tres de la mañana, mi dama, déjame irme
acabé yo la semana, aun puedo perderme, sentirte...
mi alma no calma cada calamidad, la boca me sangra...
aroma a incienso y a tabaco, necesitaré mi antídoto.
Son las tres de la mañana, repito, ridículo.